
Hay días que simplemente dejo que el cursor parpadee. Me quedo mirándolo y pienso. Pensar algo tan sencillo como eso me lleva a empezar a escribir. Escribir al fin y al cabo no es más que plasmar lo que piensas. Las historias que creas, las reflexiones que haces, todo simplemente lo sueltas a través de tus manos hacia un teclado o un folio en blanco.
En ocasiones simplemente pienso a la par que escribo. Es como pensar en voz alta. Al menos a mí me sirve para dos cosas:
- Por un lado te permite organizar todos tus pensamientos y analizarlos. Porque los vas escribiendo y releyendo. Esto hace que reflexiones más sobre lo que piensas y llegues antes a las conclusiones.
- Por otro lado te da la ventaja de que al ponerte a escribir "de corrido" es que vas soltándolo palabras e ideas y alguna de ellas te puede inspirar para más adelante o te puede servir de punto de anclaje para seguir escribiendo.
Tener algo que escribir no es siempre fácil, ya que puedes tener un bloqueo, no te sientes inspirado o todo lo que escribes te parece malo o que simplemente hay que desecharlo. Para mí todas estas situaciones se arreglan de la misma forma: escribiendo. Es como me decía mi antiguo entrenador, "Las agujetas se quitan entrenando más". Con la falta de ideas o los bloqueos se hace lo mismo, ¿que no puedes escribir? Pues fuérzate a escribir.
De todos modos, cuando no tienes ideas también lo que puedes hacer es darte un paseo. Salir, ver mundo, sobre todo sitios que no conozcas. Lo nuevo inspira, ver situaciones nuevas, sitios nuevos te hace replantearte las cosas. A mí también todo lo que tenga que ver con sentir ayuda. Transmitir el sentimiento o crear historias basadas en ese sentimiento que está vivo hace que la historia sea más fácil de escribir y describir.
Hay una cosa que está clara, cuando la mente está focalizada en algo concreto y se bloquea, por más que te esfuerces no podrás seguir adelante. Lo mejor es tomar distancia, poner la mente en otra cosa que sea completamente diferente y de por sí solo tu cerebro comenzará a "recuperar" la creatividad.
La creatividad es un bien muy preciado que hay que cuidar. Para cuidarlo hay que descansar bien y mantener al cerebro distraído y activo. Caer en la monotonía puede matar la creatividad y el no descansar bien más. La creatividad es la gran diferencia entre el éxito o la mediocridad en cualquier ámbito de tu vida, así que cuídala con mucho mimo.
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